Mario Molina: el mexicano que alertó al mundo de una catástrofe global

Unas moléculas conocidas como clorofluorocarbonos (CFC) comenzaron a dañar la capa de ozono suspendida sobre la Antártida. Esta capa es una especie de filtro que evita la entrada directa de los rayos ultravioleta provenientes del Sol y que conllevan riesgos para la salud. El científico mexicano Mario Molina fue el primero en detectar y alertar sobre este daño que el ser humano le estaba causando a la atmósfera, de manera involuntaria, mediante el uso de sprays , sistemas de refrigeración, emanaciones de fábricas o productos de limpieza en seco.

Al observar los evidentes daños que este agujero causaba en la Tierra (aumento en los casos de cáncer de piel), la humanidad se unió para crear estrategias que frenaran el problema. En 1987 en Montreal, Canadá, representantes de varios países firmaron un protocolo para salvar la capa de ozono.
El 11 de octubre de 1995, las investigaciones de Molina al respecto, le valieron ser reconocido con el Premio Nobel de Química, junto a otros importantes investigadores del tema, como el estadounidense y ya fallecido Sherwood Rowland y el danés Paul Crutzen.

Molina estudió en Europa y se licenció en Ciencias Químicas por la Universidad Nacional Autónoma de México en 1965. Después hizo estudios de postgrado en la Universidad de Friburgo, Alemania y un doctorado en Física y Química por la Universidad de Berkeley (California).
Sherwood Rowland fue uno de los principales colaboradores de Mario Molina, juntos hicieron una mancuerna esencial que los llevaría hasta el descubrimiento de lo que ocurría en la atmósfera de la Tierra. Rowland estaba seriamente interesado en lo que ocurría con algunas partículas químicas inertes que derivaban de procesos industriales y se alojaban en la atmósfera.

Fue así que, avanzando en su investigación, en 1974 se percataron de la reducción de la capa de ozono a causa de los átomos desprendidos de los clorofluorocarbonos. La alerta se disparó: el ser humano estaba destruyendo de manera progresiva y letal uno de los recursos más valiosos para preservar el cuidado del planeta.
En entrevista para la revista Letras Libres, en enero de 2016, Mario Molina declaró: «La gente comenzaba a darse cuenta de que ciertas actividades humanas podían contaminar ríos y suelos, aunque se trataba de problemas locales. Lo que hicimos fue atraer la atención hacia un problema inédito de escala mundial, esto es, que algunos compuestos químicos fabricados por los humanos estaban modificando la capa de ozono en la estratosfera y amenazando la vida en la troposfera, sin importar dónde se emitían dichas sustancias. Por primera vez se demostró que existía un problema global. Yo era optimista porque pensaba que el problema de los CFC debía tener una solución, pero eso no quiere decir que fue fácil convencer a los diplomáticos y jefes de Estado».

Sin embargo, a pesar de las pruebas presentadas, no fue fácil convencer a un sector de la comunidad científica acerca de lo que estaba pasando en la atmósfera del planeta. Fueron necesarios varios meses de comprobaciones, pláticas y encuentros para que los científicos y los gobiernos se convencieran de que era necesario y urgente implementar medidas que terminaran con el problema. La primera de ellas fue evitar el uso de clorofluorocarbonos.
El estatus, los conocimientos y la visión de Molina le hicieron obtener una plaza como investigador y profesor en el Departamento de Ciencias Atmosféricas, Planetarias y de la Tierra del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en 1989. Cinco años después, el mexicano se convirtió en miembro del comité que asesoraba al entonces presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, sobre asuntos de ciencia y tecnología junto con otros 18 científicos. En noviembre de 2013, Molina fue condecorado con la prestigiosa Medalla de la Libertad a manos de otro expresidente del mismo país, Barack Obama. 

¿Qué otros daños al planeta ha provocado este fenómeno ambiental? A lo largo de la historia de la humanidad siempre han existido catástrofes naturales, lluvias torrenciales, sequías o inundaciones, sin embargo, a partir de la irrupción de este agujero en la capa de ozono, se presentan con mayor frecuencia y, sobre todo, mayor intensidad. Esto ha provocado que la humanidad se tenga que enfrentar a acontecimientos que amenazan su bienestar y supervivencia. «El aumento de humedad en la atmósfera está provocando que también las lluvias normales se puedan volver catastróficas, con una intensidad y frecuencia inusuales», afirma el Nobel mexicano.
«Hay que agregar un factor adicional: con el aumento de la población nos hemos vuelto más vulnerables. No es verdad que se trate de un elemento causal, sólo es una consecuencia que hay que tomar en cuenta pero que de ninguna manera explica este evidente aumento en la intensidad de huracanes, sequías, inundaciones y temperaturas tan elevadas. A estos problemas debemos agregar uno muy preocupante, los incendios forestales».

La tarea de resolver éste y otros asuntos naturales, no sólo es asunto de países desarrollados sino también de las economías emergentes, México entre ellas. El mundo entero es responsable de las afectaciones al planeta y se debe trabajar de manera conjunta para implementar medidas que aseguren su bienestar. El gobierno de nuestro país se ha comprometido a mantener el porcentaje de energías renovables más de un 30 % para 2028, lo cual es un importante paso en pro de la recuperación de los recursos que han resultado dañados a lo largo de los años.
Según información proporcionada por Susan Solomon, investigadora del Massachusetts Institute of Technology, en Cambridge, Estados Unidos, en septiembre de 2015 el agujero en la capa de ozono sobre la Antártida era 4 millones de kilómetros cuadrados más pequeño en comparación a las dimensiones que tenía en el mismo mes del año 2000. Esto alienta a los investigadores a pensar que las medidas tomadas por los países han tenido buenos resultados, aunque la evolución será lenta hasta llegar a lo deseado.

A pesar de todo, quizá sea posible recuperar la buena salud de nuestro planeta gracias a la atinada visión que Mario Molina tuvo cuando se percató del peligro invisible que ocurría en la capa que nos protege del hostil entorno espacial.
** Sigamos hablando sobre grandes investigadores que revolucionaron el campo de la ciencia con sus aportaciones: “ Johannes Kepler : el hombre que descubrió el orden del Universo” y “El cura que convenció al Papa de que  Dios no creó el Universo”
* Referencias
El Mundo Excélsior Letras Libres La Vanguardia
|CulturaColectiva
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